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     La Sociedad Teosófica fue oficialmente fundada en Nueva York el 17 de noviembre de 1875 por la Sra. Helena P. Blavatsky y el Coronel Henry S. Olcott, además de otras personas. Tiene su cede central en Adyar, estado de Chennai (Madrás), India.

     Son sus objetivos:

1º Formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.

2º Fomentar el estudio comparado de las religiones, filosofías y ciencias.

3º Investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes en el Hombre.   

 

Artículo de HPB sobre los tres objetivos:

 


LOGROS DE LOS OBJETIVOS DE LA S.T.

 

OBJETIVOS

RESULTADOS ESPERADOS

1º Formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.

Generar condiciones de vida humana que permitan al ser humano revelar su divinidad. Experimentar la unidad de la vida.

2º Fomentar el estudio comparado de las religiones, filosofías y ciencias.

Hacer accesible a la humanidad la Ciencia Espiritual o Sofía. Vivir en la ciencia. Revelar un universo Inteligente.

3º Investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes en el Hombre.

Despertar las cualidades de la Sexta Raza con apertura a la conciencia espiritual. Desarrollo de los poderes Ilimitados del ser humano.

 
  
 

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Libertad de pensamiento

Texto Resolutivo Acordado por el Consejo General de la Sociedad Teosófica

«Como quiera que la Sociedad Teosófica se ha difundido ampliamente por todo el mundo y cuenta entre sus miembros con practicantes de todas las religiones que no renuncian a los dogmas particulares de su respectiva fe, conviene tener presente que ninguna doctrina ni opinión, sea quien sea quien la enseñe o mantenga, liga de modo alguno a ningún miembro de la Sociedad, pues todos son libres de aceptarlas o rechazarlas. El único requisito para formar parte de la Sociedad Teosófica es la aceptación de sus Objetivos.
Ningún instructor o tratadista desde H. P. Blavatsky a los actuales, tiene autoridad para imponer sus enseñanzas u opiniones a los demás. Todos los miembros tienen el mismo derecho para adherirse al instructor o a la Escuela filosófica que prefieran, pero no tienen derecho a forzar a otro a que abrace la misma opinión.
A ningún miembro de la Sociedad se le puede negar el derecho al voto, ni el de ser candidato a cargos oficiales a causa de las opiniones que mantenga o de la escuela filosófica a la que pertenezca, pues las opiniones y creencias no confieren privilegios ni inflingen castigos.
Los miembros de la Sociedad Teosófica mantienen y defienden estos principios fundamentales de la Sociedad, obran de acuerdo con ellos, y ejercen su derecho de libertad de pensamiento, y el de su consiguiente expresión, dentro de los límites de la cortesía, respeto y consideración de los demás».



 

  

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Discurso inaugural del Presidente Fundador

de la Sociedad Teosófica

Henry Steel Olcott.

 

(Ofrecido en el Mott Memorial Hall en la ciudad de Nueva York,

durante la primera reunión de la Sociedad el 17 de Noviembre de 1875)

 

Homenaje en los 100 años de su desencarnación   ver texto completo

 

 

Extracto

"En tiempos futuros, cuando el historiador imparcial escriba un relato del progreso de las ideas religiosas en el siglo presente, la formación de esta Sociedad Teosófica, a cuya primera reunión bajo su declaración formal de principios estamos asistiendo, no pasará desapercibida. Esto es cierto. La escasamente anunciada inauguración de este movimiento ha atraído la atención, y causado no poca discusión, del mundo secular así como de la prensa religiosa. Ha resonado en los oídos de algunos de los líderes de las fuerzas de la Teología y de la ciencia, como el lejano estruendo de una trompeta que llama a los ejércitos a la batalla. La nota es débil hasta ahora y no es indicativa de la fuerza y el propósito del organismo que nace. Para cualquiera de las partes puede significar un impulso que cambie el curso de la victoria, puede proclamar sólo la reunión de seres neutrales que contemplen hechos, o puede amenazar la derrota y el desarme de ambos antagonistas...."

"Siento en mi alma que detrás de nosotros, detrás de nuestro pequeño grupo, detrás de nuestra débil recién nacida organización, está el respaldo de un Fuerte Poder al que nada puede resistir, ¡el poder de la VERDAD! Porque siento que somos sólo la vanguardia que da los primeros pasos hasta la llegada de la organización futura más importante. Porque siento que estamos alistados a una causa santa, y esa verdad, ahora como siempre, es poderosa y prevalecerá. Porque veo a nuestro alrededor que una multitud de personas de muy diferentes credos adoran por su absoluta ignorancia, a imitaciones y débiles supersticiones y que solamente esperan que se les muestre la audacia y lo deshonesto de sus guías espirituales para hacerles reaccionar, y así comiencen a pensar por sí mismos. Porque siento, como sincero teósofo, que podremos dar a la ciencia tales evidencias de la verdad de la filosofía antigua, que incluya la ciencia antigua, para que su tendencia al ateísmo se detenga, y nuestros químicos, en expresión de la Sra. Blavatsky, ‘se pongan a trabajar para aprender un nuevo alfabeto en el regazo de la madre naturaleza’...."

"Por lo que a mi se refiere (pobre y débil hombre, honrado más allá de mis merecimientos por haber sido elegido para ocupar este lugar de honor y peligro) puedo solamente decir, venga bien o venga mal, que mi corazón, mi alma, mi mente y mi energía estarán empeñadas en esta causa y permaneceré firme mientras tenga un hálito de vida, aunque todos los demás se retiren o me dejen solo. Pero no estaré solo, ni la Sociedad Teosófica estará sola. Incluso ahora, hay proyectos de sociedades ramales en este país. (Se refería a lo que hoy llamamos Ramas)...

"Nuestra Sociedad, séame permitido decirlo, no tiene precedente. Desde los días en los que los neoplatónicos y los últimos teúrgos de Alejandría fueron diseminados por la aniquiladora mano de la cristiandad, hasta ahora, no se había intentado restablecer un estudio de la Teosofía....

Pertenecemos a nuestra época, e incluso estamos algún tiempo adelantados a ella, aunque algunos periódicos y panfletos más volubles que verdaderos, ya nos han acusado de ser reaccionarios que retornamos de la luz moderna a la oscuridad antigua y medieval. Nosotros buscamos, inquirimos, no rechazamos nada sin causa, no aceptamos nada sin pruebas, somos estudiantes, no profesores...."

 

  

 

PRIMERA PLÁTICA PARA MIEMBROS DE LA HNA. RADHA BURNIER

Extracto         ver texto completo

 

  

 
 


 

 

C.Jinarajadasa
(The Theosophist, jun.1915)
 

                        GUÍA OCULTA EN EL TRABAJO TEOSÓFICO

 

   A los miembros se los reúne en esta encarnación dentro de la Sociedad Teosófica para trabajar con un propósito común, pero no se encuentran como extraños. Han vivido relacionados por varias vidas, y tienen detrás suyo lazos kármicos, de ambos tipos, agradables y desagradables, producidos en toda clase de relaciones, tales como padres e hijos, maridos y esposas, hermanos y hermanas, amigos, y trabajadores, en emprendimientos comerciales, filantrópicos y ocultos. La cuenta kármica por lo tanto es mixta, y nuestros amigos actuales y compañeros nos deben simpatía, caridad, paciencia y oportunidad, y de igual modo le debemos a ellos lo mismo. Pero nos diferenciamos de la gente común en que nuestros ajustes kármicos recíprocos ocurren mientras estamos ocupados en un trabajo oculto, y en referencia con ese trabajo.

  Entonces, cuando venimos como compañeros de trabajo y estamos unidos en un trabajo común, aspectos del karma entre nosotros, como individuos, se reafirman trayendo amistad y colaboración al igual que lucha y oposición. Más aún, si los Señores del Karma necesitan que esos aspectos del karma sean trabajados entre nosotros en esta vida, lo serán, incluso aunque no estemos unidos en un trabajo oculto como ocurre ahora, de algún otro modo como por ejemplo relaciones comerciales, por medio de organizaciones literarias u otras, con las que estemos relacionados, etc. El punto principal para recordar es que donde el ajuste kármico es inevitable, los Señores del Karma sacan a luz el máximo resultado posible en experiencia y capacidad para los individuos afectados; y donde este ajuste se pueda utilizar para entrenar a los recipientes kármicos para una mayor eficiencia en el ocultismo, los Señores naturalmente usan esta oportunidad.

Cuando surge la lucha, existe una realidad que debemos mantener indefectiblemente ante nosotros, y ésta es que los Maestros son completamente conscientes, incluso en el más diminuto detalle, de todo lo que ocurre, y que Ellos están al timón, incluso en asuntos locales, y cuidarán que su voluntad se lleve a cabo. Puede haber una pequeña demora aquí o allí, pero su voluntad es irresistible, y sea lo que sea que Ellos hayan planeado respecto a un país en particular, inevitablemente será hecho. Nosotros, humildes individuos, debemos recordar que por mucho que podamos ayudar para concretar sus planes, no podemos obstruir su realización, aunque pueda haber una pequeña demora debido a nuestra oposición. Y este hecho rige con respecto a quienes se oponen a nosotros; ellos también, por fuertes que sean, no pueden arruinar el trabajo del Maestro, aunque les parezca que lo logran por un tiempo.

Cuando en un país surgen dificultades sobre la mejor manera de hacer el trabajo de los Maestros, los miembros deben ser cuidadosos para ver que sus deudas y créditos kármicos recíprocos no les hagan exagerar la situación, hay ocasiones en que están propensos a pensar que deben “salvar la situación”, y que un principio está en juego, cuando en realidad no es así, sino que es meramente un asunto menor de eficiencia. Pero la dificultad es saber en ese momento que no es un asunto de principio. Es posible obtener este conocimiento necesario en una crisis?

Pienso que es posible, si no olvidamos lo que somos. Primero y principalmente, somos compañeros- servidores de los Maestros, y unidos en nuestro deseo de hacer su trabajo, estamos conectados de modo místico. Nos ayudamos o estorbamos unos a otros de modo profundo por lo que pensamos de los demás; la menor carencia de caridad hacia un compañero de trabajo, o la más débil muestra de hostilidad, reacciona sobre nosotros, y de allí en adelante vemos a través de un medio distorsionado todo lo que el otro hace. Si dejamos que nuestra hostilidad se alimente diariamente con nuestra críticas y desacuerdos, lentamente nos envolvemos en un mâyâ refractante, “todo lo que podemos ver es una varilla torcida en el agua, que es derecha”.

Pero aún somos humanos, y lo que nos agrada y desagrada todavía es parte de nuestro equipo evolutivo; sin embargo debemos purificarnos diariamente del hechizo causado por nuestras imperfecciones, si queremos hacer bien el trabajo del Maestro. Por lo tanto diariamente debemos acercarnos a El con humildad, “con un corazón roto y contrito”, despojado de todas nuestras opiniones, creencias, convicciones y principios, ofreciéndonos, con integridad para que Su trabajo se realice. Ofrezcamos al Maestro en nuestras meditaciones diarias, menos de nosotros mismos y más de nuestras posesiones; permanezcamos más en lo que intentamos hacer en Su nombre, que en lo que intentamos ser, como espejo de su fortaleza, gracia y amor. Hay muchos estudiantes “que se imaginan haber eliminado su interés en el yo, pero que en realidad solamente han extendido los límites de su experiencia y deseo, y transferido su interés a cosas que se relacionan con un tiempo de vida más extenso”. No somos tanto el artista “que trabaja por amor a su trabajo”, por el contrario, somos individuos que estamos demasiado concentrados en nosotros mismos pensando que servimos a los Maestros, y estamos convencidos de que nuestra forma es la correcta porque nuestra aspiración es para nosotros pura. Para liberarnos de todos estos hechizos, debemos entrenarnos a renunciar a nosotros mismos, cuando incluso en pensamiento nos acercamos al Maestro; ante Él debemos ser puros en nuestra desnudez de deseos, deseando nada, esperando nada, ardiendo en un alegre ofrecimiento, feliz como está la flor cuando las nubes se dispersan y brilla el sol, conociendo y regocijándose sólo en esto, porque, “a la luz de su sagrada Presencia, todo deseo perece, excepto el deseo de ser como Él”.

Más aún, debemos recordar que todos somos como una gran familia, y que lo que conduce al crecimiento es más el sentimiento de bienestar general de toda la familia, que el brillo individual de cualquier miembro particular. Por sobre todas las cosas, debemos mantener el sentimiento de vida hogareña -ese sentimiento de estar afectivamente listos para proteger al más débil y para compartir su carga, y que de los miembros de nuestro hogar, recibiremos comprensión y simpatía. No hay sacrificio del yo que no valga el esfuerzo, para retener en nosotros este sentido de hogar, cuando trabajamos para los Maestros; Ellos prefieren que seamos pequeños niños pacientes y cariñosos que hacen un trabajo menos efectivo juntos, y no que seamos unos pocos individuos brillantes forzando una banda negligente para que se realice un trabajo más efectivo. Porque en este último caso, el trabajo realizado puede parecer más eficiente, en ese momento; pero con una visión más amplia se ve que es menos, que un trabajo mediocre hecho por un grupo unido y cariñoso. A un hogar el Maestro llega con felicidad; a un lugar de reyertas, donde lo que se hace puede ser incluso de su interés, Él ni siquiera aparece.

Hay un hecho más que nosotros los trabajadores debemos recordar, y es que cuando nuestro karma nos pone en un lugar en particular, no significa que los Maestros nos quieren en ese lugar siempre. Es muy fácil sentir que somos indispensables, porque somos lo más eficiente que se ha encontrado; pero en este trabajo particular nuestro, los Egos llegan año tras año, y debemos estar listos a pasar el trabajo a otros, a quien el karma les da ese privilegio. Aquí también el sendero de la acción es difícil de hollar, porque ¿podríamos acaso saber quién es nuestro sucesor enviado del cielo a quien complacidamente le pasaremos nuestro trabajo?; sin embargo, mientras carezcamos de la revelación necesaria, debemos hacerlo solos, y no apegarnos a nuestro trabajo como si nadie más pudiera hacerlo tan bien.

Sin embargo, en medio de nuestras rivalidades, no debemos olvidar otra cosa esencial, que es no atribuir motivos. Esta quizás sea la más difícil de todas, cuando nuestros sentimientos están alterados y vehemente desaprobamos las acciones de nuestros oponentes; es como si esa persona fuera una cuestión problemática que está siempre confrontándonos, a menos que expliquemos cuál es su motivo, lo justifiquemos y encontremos una paz auto-suficiente. Es nuestra debilidad innata la que nos hace buscar los motivos en las acciones de otros; todavía no hemos aprendido a pensar sin un adicional de emociones; porque si pudiéramos pensar como debemos hacerlo, es decir, impersonalmente, entonces sabríamos que “la inteligencia es imparcial: ningún hombres es tu enemigo, ningún hombre es tu amigo. Todos son igualmente tus maestros”. Desafortunadamente, en nuestra etapa actual, queremos ser maestros en vez de aprendices: y por ello es nuestra tendencia a encontrar un motivo a fin de comprender la acción del otro. Pero es deber del ocultista considerar a la gente y sus acciones impersonalmente, separando los hechos de los rumores, observando los hechos y sólo los hechos, sin atribuir ningún motivo, sino lo mejor; y si no puede atribuirle un buen motivo, entonces observar la acción al pie de la letra solamente, como algo más en espera de una solución misteriosa. Indudablemente que si literalmente pusiéramos en práctica lo que el Maestro KH ha dicho, “Tu pensamiento sobre otros deben ser verdadero; no debes pensar sobre ellos, lo que no sabes”, las mentes de muchos de nosotros estarían vacías casi todas las horas del día; felizmente sin embargo, para el aspirante, si vacía la mente de este modo, pensamientos dignos lo visitarán cada vez más a menudo. La mayoría de nosotros vemos las profundas realidades de la vida como a través de un vidrio oscurecido, simplemente porque aún no hemos aprendido los rudimentos del verdadero pensar; ningún aspirante en el servicio de los Maestros necesita dudar sobre qué pensar respecto a las necesidades del trabajo, si en el pasado, especialmente respecto a personas, ha pensado solamente lo que sabía de ellos. Es nuestra injusticia respecto a ellos que reacciona en nosotros y nubla nuestra visión en una crisis; eliminemos en nosotros el instinto de atribuir motivos, y encontraremos que nuestra visión se aclara lentamente.

A veces surgen dificultades en los asuntos de una Sección que, no implican comprometer un verdadero principio , por mucho que así parezca a las partes involucradas , sino que meramente karmas individuales se encuentran. En tales casos, francamente, poco importa quién gana, respecto a los resultados generales que se relacionan con el gran trabajo; porque todos los involucrados son devotos del trabajo, y sea quien sea que recibe especiales oportunidades de servicio, debemos confiar que hará lo mejor. Lo importante para el bienestar de la ST no es que un individuo en particular o un grupo gane, sino que en las competencias y riñas de todos los grupos, hayan “participado en el juego”. Hay ciertas reglas de conducta honorable en las competiciones y elecciones, y no debemos infringir ninguna de ellas, ni para “servir a Dios”. Poco importa si perdemos, mientras “hayamos participado en el juego” ; si realmente merecemos el privilegio de ganar, la oportunidad todavía llegará, si trabajamos por ese objetivo después de nuestra derrota. En el mundo externo entonces, podemos organizarnos en grupos y participar en el juego; pero debemos ser lo ideal en nuestros métodos, como si los Maestros estuvieran observando - como Ellos lo hacen - cómo jugamos.

Algunos de nosotros que estamos dedicados al trabajo de los Maestros, tendemos a olvidar que, mucho más importante que el éxito de cualquier parte del trabajo que nos den a hacer, es que mantengamos el sentimiento de amistad hacia aquéllos que son nuestros oponentes, y la disposición de trabajar nuevamente con ellos. Mientras preservemos esta clave fundamental en nuestro trabajo, los Maestros guiarán nuestras acciones hacia el éxito – si el éxito es su necesidad inmediata; si Ellos nos dan la derrota – entonces, que se haga su voluntad. Porque en la actual organización teosófica, estamos ensayando las grandes hazañas del futuro; allí está nuestro verdadero trabajo, y nuestros actuales compañeros no son fines en sí mismos, sino meramente modos de aprender lecciones de cooperación para un servicio futuro. Si por lo tanto ahora debemos estar divididos en este grupo y aquél, debemos cuidar de desempeñar nuestro trabajo grupal, de modo que nuestro sentimiento fundamental de fraternidad no se deteriore. Nuestra actitud debe ser la de los verdaderos deportistas, que tienen menos intenciones de ser ganadores, que de probar la mejor parte del juego. Es costumbre en los partidos de fútbol ingleses entre equipos que representan clubes grandes, que los vencidos den tres gritos al final del juego como elogiando a los vencedores; y los vencedores amablemente dan tres gritos de elogio para los vencidos. Por mucho que durante el juego, el espíritu competitivo estuvo expresado al máximo, los jugadores no olvidan que es un juego entre caballeros y no entre gente grosera; y si el mejor ganó, no hay ofensas personales, sino sólo la determinación a encontrarse otra vez a “participar en el juego”.

De modo que así debe ser en nuestras disputas teosóficas, donde a veces se generan más emociones que razonablemente se esperaría; si perdemos, debemos estar dispuestos, mientras dependa de nuestra habilidad, a cooperar con los ganadores para mantener el trabajo activo, permaneciendo en nuestra determinación de trabajar también por un cambio en la actitud de los ganadores. Nuestro sentimiento de lealtad hacia el trabajo exige que permanezcamos en nuestras convicciones; pero debemos también reconocer que más importante que nuestras convicciones, es ayudar a que los hombres conozcan la Teosofía. Si mientras mantenemos nuestras convicciones, nos negamos a cooperar en el gran trabajo, y por ello sólo un individuo pierde su oportunidad de conocer la Teosofía, evidentemente no hemos participado en el juego, y lo hemos empeorado, por cuyo bien hemos estado peleando. Suficiente tiempo habrá para probar cuáles convicciones son justas, después de dar la luz de la Teosofía a aquéllos en la oscuridad, que buscan alivio y consuelo.

Un trabajador teosófico que comprende estos principios de acción, no necesita pedir guía oculta en referencia a su trabajo por los Maestros. Él sabe cómo Ellos lo harán trabajar, y que para ellos es más importante que su corazón sea “completamente limpio”, que su éxito o su fracaso. Por lo tanto, no le afecta el éxito ni lo deprime el fracaso. Quienes en el pasado hemos tenido dudas respecto a la acción correcta, y no tuvimos guía oculta, pero que hicimos lo mejor con el espíritu del trabajador humilde, pueden testimoniar que cuando pusimos a sus pies nuestro éxito o nuestro fracaso, Ellos sonrieron bendiciéndonos. Porque el éxito o el fracaso en su trabajo depende de nuestra habilidad, de nuestro karma, del juego de fuerzas mayores que afectan a la humanidad; pero el fracaso o el éxito pasado, como solemos juzgarlos, es lo que debemos merecer - que ellos nos saluden, cuando llegamos con nuestro ofrecimiento:
“Bien hecho, buen y fiel sirviente: tú has sido fiel en unas pocas cosas, yo te haré soberano de muchas otras: entra en el regocijo de tu Señor.”

 

 

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LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

Extractado del trabajo de Fernando Pérez Martín publicado en 1988

 

  La Sociedad Teosófica fue fundada en Nueva York el 17 de noviembre de 1875 por la Sra. Helena P. Blavatsky y el Coronel Henry S. Olcott entre otras personas después de un período de gestación. Desde aquellos tiempos su crecimiento ha sido progresivo y, el la actualidad, está establecida en los cinco continentes en más de cincuenta países.

La Sociedad Teosófica trata de ser portadora, aunque no exclusiva, de los ideales de la Teosofía, y para ellos trabaja y actúa de acuerdo con sus tres principios que son.

   1º Formar un núcleo de la fraternidad universal sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.

   2º Fomentar el estudio comparado de las religiones, filosofías y ciencias.

   3º Investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

la Sociedad Teosófica tiene su Sede Central en Adyar, Chennai (Madrás) en el sureste de la India. En cada nación en la que está establecida se constituye en una Sección Nacional a cuyo frente está un >presidente o Secretario General, como usualmente es conocido en el ámbito teosófico. Para que pueda constituirse una Sección Nacional se requiera que existan como mínimo siete Ramas, Una Rama ha de estar compuesta, al menos, por siete miembros de la S.T. que deciden trabajar juntos y se reúnen periódicamente para estudiar, servir de canal por el que puedan fluir los ideales teosóficos y tratar de practicar los tres Objetivos de la S.T..

   Para ser miembro de la S.T. solamente se requiere ser mayor de edad, conocer sus tres Objetivos, y, en particular, simpatizar con el primero de ellos. No se le pregunta al candidato sobre sus ideas políticas, religiosas o filosóficas, pero sí se le ruega que sea tolerante con las opiniones, ideales y formas de pensar de los demás miembros, existiendo de esta forma una completa libertad de pensamiento en todos los miembros, pues la libertad es la piedra angular en la que se basa la S.T.. Esta no es en absoluto sectaria ni impone ningún dogma, credo o creencia específicos….

    Con independencia de sus Objetivos y como parte de un plan específico a largo plazo, la S.T. fue creada para aunar las diferencias aparentemente existentes entre la ciencia y el espíritu, entre lo humano y lo divino. La S.T. es uno de los movimientos existentes en el mundo que sirven de medio para que Seres Realizados que forman la Fraternidad Blanca puedan dar al mundo lo que la humanidad necesita en cada momento y facilitar su evolución. Por lo que se ha venido poniendo de manifiesto las S.T. tienen tres funciones específicas:

    1. Dar a la humanidad ciertas profundas verdades de la vida que son necesarias para asegurar el próximo paso de la evolución humana.
   2. Inspirar ciertos principios guiadores universales, como la Fraternidad, en las mentes de los hombres y de las mujeres, de modo que pueda establecerse un orden mundial mejor.
   3. Proveer de agentes en el mundo que puedan comprender el Plan de un modo general y puedan así cooperar conscientemente con los Hermanos Mayores en el trabajo que Ellos están realizando para el mejoramiento de la raza humana.

  
La palabra Teosofía procede de las voces griegas Teo, Dios, y Sofía, sabiduría, incorporando de esta forma el concepto de Sabiduría Divina —no sabiduría de Dios o de los dioses— tal y como ella mora en el espíritu humano potencial y universal- mente. Es lo mismo que la Brahma Vydia de los hindúes, siendo Brahma la denominación de lo divino y Vydia la sabiduría, habiendo sido representada por la gnosis de los primitivos cristianos, o por el sufismo de los mahometanos, entre otros. El término Teosofía no es, por tanto, nuevo. Lo empleó Amonio Saccas en el siglo III de nuestra era cuando con sus discípulos los Filaleteos o amantes de la Verdad, fundaron el Sistema Teosófico Ecléctico, propugnando reconciliar, bajo un sistema de ética común basado en verdades eternas, a todas las religiones, sectas y naciones. Sus discípulos Plotino y Orígenes, entre otros, continuaron usando el término hasta que el triunfo y la expansión del cristianismo, ahogó el sincretismo de los Filaleteos, la palabra Teosofía, desnaturalizada, vivió entonces como una herejía de espíritus escogidos que se, oponían con su independencia a los dogmas y a la ciencia/la Teosofía nos llega de Oriente, lugar de nacimiento de todas las grandes religiones. Durante cientos y cientos de años, esta Sabiduría, que es el fruto de los estudios de las más grandes naciones y civilizaciones que han existido y que han decaído o desaparecido, ha sido escondida a los pueblos más jóvenes de la Tierra, siendo celosamente guardada por los arahts u Hombres Sabios.
A escasos y largos intervalos, y por medio de la intervención de algún profeta o por el trabajo de algún gran sabio, le ha sido permitida la custodia de algunos de sus secretos menores a algún pueblo más favorecido, a causa de su mayor progreso, para poder beneficiar al mundo. El conocimiento que de esta forma se ha ido impartiendo, ha sido el origen de incontables religiones, las cuales, a pesar de sus hostiles relaciones entre sí, han surgido de la misma fuente.

   La Sociedad Teosófica en España fue nuevamente legalizada en el mes de enero de 1977 y en la actualidad cuenta con 19 Ramas localizadas en 16 ciudades del territorio nacional. El número de sus miembros se ha incrementado considerablemente desde su legalización. Las Ramas celebran reuniones semanales en sus Centros y en muchos casos el número de reuniones durante la semana se eleva a tres o cuatro, dando así lugar a distintos tipos de actividades; bien de estudio propiamente dicho, como meditaciones, de carácter público para no miembros, etc.
 

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El Programa original de la Sociedad Teosófica, H P B:               Abrir


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La historia de la Sociedad Teosófica en España

 

En 1889 España ingresa en la Sociedad

 

 

Sobre 1886 José Xifré Hamel,  contactó con el grupo  teosófico londinense, donde asistió a la presentación del segundo volumen de la Doctrina  Secreta. En 1888 conoció personalmente a  la Sra. Blavatsky,  y un año después ingresó en la ST. 

D. José Xifré Hamel fue, el segundo español en conocer a H.P.B. Xifré se educó en París con quien más adelante llegó a reinar en España con el nombre de Alfonso XII, a quien visitaba frecuentemente en palacio. Alfonso XII, a instancias de la iglesia, le dijo a Xifré que conocía que tenía afición hacia el ocultismo y que debería elegir en el futuro entre visitar palacio y el ocultismo. Xifré no volvió jamás a visitar al Rey. Durante una de las visitas de Xifré a H.P.B., ésta le encargó que estableciera la S. T. en España.

Pero la primera persona española que se encontró con H.P.B. fue Dª María Mariategui, Duquesa de Pomar, quien colaboró con H.P.B. en París y escribió artículos en la revista Lucifer que fundara H.P.B. Fue Presidenta la Duquesa de Pomar de la Sociedad Teosófica en París. Esta dama publicó también una muy considerable cantidad de obras teosóficas. Ingresó en la S. T. en 1.876 y junto con H.P.B. publicó la revista Le Lotus Bleu. El Coronel Olcott durante el Congreso Europeo en París, consagró un cariñoso recuerdo a la Duquesa de Pomar a quien conoció en 1.884 cuando se gestó la fundación de la S. T. en Francia.

Xifré y su amigo Tomás Doreste, inclinados a los estudios orientales, deciden estudiar sánscrito para poder estudiar los sagrados libros orientales en su idioma original. Más adelante, Montoliú y Roviralta también estudiaron ese idioma y a ellos se unieron otros en el mismo empeño.

En 1893 Xifré financia la revista “Sophia”, primer boletín teosófico español que aparecerá hasta 1914. Ayudó a Ramón Maynadé a fundar la librería Orientalista, situada en la calle Tapicería 24 y que luego deberá competir con la  librería Carbonell y Esteva situada en la Rambla de Cataluña 128. 

En 1909 esta librería publicó un volumen titulado “Conferencias  Teosóficas” que recogía cuatro alocuciones de Tomás Pascal, dadas en la Universidad de Ginebra y traducidas al castellano por el señor Xifré. Estas librerías gozaron de las continuas visitas de las clases cultas e intelectuales de su tiempo.

Por este tiempo la literatura teosófica floreció extraordinariamente. Se fundaron las revistas “Zanoni” en Sevilla, “Anthakarana” y “Estudios Teosóficos” en Barcelona, “Hespérides” en Madrid, y una miríada de boletines menores.

En 1904 se incorporó a la ST, el que ha sido uno de sus personajes más conocidos, Mario Roso de Luna. Pero si fue Roso quien dio el segundo empujón a la ST, el primero corresponde a Xifré y el impulso organizativo a un hombre extraño y sorprendente: Francisco de Montoliu, miembro de la ST desde 1989.

En Enero de 1888 D. Francisco Montoliú descubrió en una librería una revista teosófica francesa e inmediatamente escribió a H.P.B. solicitando el ingreso en la S. T. y su permiso para traducir sus obras al español. De inmediato, H.P.B. escribe a Xifré para preguntarle por Montoliú y sin pérdida de tiempo Xifré se apresura a visitar a Montoliú en Madrid para encontrarse con quien habría de ser "mi mejor amigo, mi hermano", en palabras del propio Xifré. Montoliú tradujo una gran cantidad de obras al castellano, muchas bajo el seudónimo de Nemo. Desde ese momento comienza una andadura conjunta y solicitan en 1889 carta constitutiva para formar un "grupo especial de la S. T.". Al morir Montoliú se dividió el grupo español en dos ramas: la de Madrid y la de Barcelona, constituida en 1893.

Otra rama se formó en Alicante, que desapareció pronto. Aunque nos consta la existencia de  un grupo en Alcoy que desapareció tras la guerra civil.

            Por el mismo tiempo se constituyó la de Valencia, denominada Rama Kutumi, cuyo presidente, D. Bernardo de Toledo, fue desterrado por sus ideas republicanas y marchó a los Estados Unidos. Se nombró presidente honorario a D. Manuel de Toledo y Muñoz; miembros honorarios, D. José Xifré y la señorita Constanza Arthur; secretario, D. Manuel García y García; tesorero, D. Manuel Morales Alcaide, y bibliotecario, D. Juan A. Campillo. Esta rama desapareció al poco tiempo.

La rama barcelonesa fue presidida por D. José Plana, médico militar que falleció hacia el 1914. En 1901 se reformó el reglamento y se constituyó la segunda directiva en esta forma: presidente, D. José Roviralta, médico; vicepresidente, D. José Plana y Dorca; administrador, D. José Granes; secretario, D. José Querol; vocal 1º, D. Ramón Maynadé, y vocal 2º, D. Jacinto Plana. Esta rama, acaso la más activa, publicó el periódico Antakarana y constituyó en la capital de Cataluña una Biblioteca Orientalista, bajo la dirección del Sr. Maynadé, que se convirtió en editor de obras teosóficas en España.

Además de los citados centros, se crearon pequeños núcleos en torno de algunos teósofos, distinguiéndose entre éstos D. Viriato Díaz Pérez, autor de varios trabajos publicados en Sofía; D. Rafael Monleón y Torres (1853-1900), restaurador del Museo Naval; D. Tomás Dorestes, que dio conferencias privadas en el Ateneo de Madrid, exponiendo el organismo ideal de la teosofía, y D. Manuel Treviño. El crítico D. Eduardo Gómez Baquero, «Andrenio», explicó una conferencia titulada “El nuevo budismo”, impresa en 1889. D. Florencio Pol, notario en Órdenes, donde labró un cementerio civil gratuito y se hizo célebre por sus maravillosas curas magnéticas, se dedicó al estudio de la Biblia, publicó un trabajo acerca de la inexistencia de la materia y falleció el 2 de Julio de 1902.

En el último año del siglo empezaron a dibujarse dos figuras interesantes: una, la del joven D. Rafael Urbano, fallecido en 1925, al cual se deben varias ingeniosas conferencias e interesantes artículos publicados en Sofía,  y otra, la de D. Mario Roso de Luna, vir peritus et bonus, que, ya en el siglo XX,  editó la revista Hesperia y la Biblioteca de las Maravillas, de la que se publicaron varios tomos.  

La  literatura teosófica no ha sido prolífica en España durante la pasada centuria. Sus publicaciones se redujeron a versiones de obras extranjeras.

           Por Andalucía no se asoman las ideas teosóficas hasta el siglo XX, pues sólo el 7 de Junio de 1911 se estableció en Sevilla la rama Fraternidad, que dirigió el anticuario D. José Fernández Pintado y, el 21 de Julio de 1918, la rama Zanoni, que presidía entonces el Dr. D. Manuel Brioude y posteriormente dirigió D. 

Enrique Mensaque. Morón tuvo su centro, llamado Blavatski, constituido por el Dr. Manuel Olmedo el 7 de Diciembre de 1923.

           En 1919, se instauró en la calle de las Sierpes un Centro de estudios teosóficos con carácter propagandista, desde cuya tribuna se dio un curso de diez conferencias.

            La Revista Teosófica sevillana reanudó en Enero de 1922 su suspendida publicación.           

Unamuno, Azorín, Jacinto Benavente,  Valle Inclán, Felipe Trigo, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Concha Espina, los hermanos Quintero, Blasco Ibáñez, Ramón y Cajal, los pintores Zuloaga, Romero de Torres, José Villegas y Sorolla, el escultor Benlliure, los poetas Antonio y Manuel Machado, Rubén Darío, etc., tuvieron de alguna forma, contacto con la Teosofía, Rubén Darío fue miembro de la Sociedad.

            Muchos de los autores de la Generación del 98 tuvieron relación directa con la Teosofía o con la ideas de la misma.  Valle Inclán dedica varias de sus obras al Ocultismo teosófico y en La Lámpara Maravillosa divulga todo su programa de estética metafísica; Rubén Darío pinta sus poemas con el espíritu de le teosofía, Blasco Ibáñez estuvo ligado a cargos directivos de la Sociedad.

           Entre ellos hallamos un Nóbel de Literatura, como el dramaturgo Benavente, pero también de Medicina como Ramón y Cajal. Ideólogos como Unamuno y Felipe Trigo y también polígrafos y eruditos como Roso de Luna. Poetas y místicos como Valle-Inclán y Concha Espina.

            También Valle-Inclán, en su  “La Lámpara Maravillosa” emite todo un tratado de estética metafísica, donde más claro aparece la vinculación con el Ocultismo y la Teosofía. 

Málaga no conoció oficialmente la teosofía hasta el 8 de Mayo de 1925, en que se instituyó el grupo Maitreya, por D. José Palma.

Almería hasta el 28 de Marzo de 1926, en que se estableció el grupo Morya, por D. Miguel Gabín, entre otros

Pero los artífices de la ST fueron Xifré, Montoliú y Roviralta, que formaron en realidad un triángulo en el que se basó la S.T. para implantarse en España.

            A estos tres primeros pioneros, y a veces junto con ellos, se unieron los Sres. Doreste, Treviño, Climent Terrer, Garrido, Maynadé, Melian, Diaz Pérez, Roso de Luna, Lorenzana, Alfonso, Olivares, Talavera, etc. por no citar más que a algunos pocos de los que ya han dejado el plano físico, quienes en momentos distintos, con su esfuerzo, terminaron por afincar la S. T. en España, donde después de diversas alternativas y avatares, se terminó por convertir en Sección Nacional en 1921.

            El año 1939, al término de la Guerra Civil española, la S. T. fue declarada ilegal y por tanto dejó de tener actividades públicas, pero aún a pesar de las dificultades y de los peligros, se siguió manteniendo encendida la llama, sobre todo en Madrid y Barcelona, por medio de reuniones privadas durante las cuales, incluso, continuó la adhesión de nuevos miembros y manteniendo siempre el contacto con la Sede internacional de Adyar, lo que se consideró muy importante.

             Al término de la dictadura en 1975, el 28 de Octubre de 1976, se solicitó la legalización de la Sociedad Teosófica Española, labor que recayó en Fernando Pérez Martín y otros más, lo que se consiguió tres meses y tres días después de solicitada, desde cuyo momento se mantiene muy activa luchando contra el lastre del largo período de inactividad pública obligada.

 

 

 

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