Vegetarianismo: Una opción para un mundo mejor

Marly Winckler
 Revista Sophia. Brasil. (Oct. – Dic. 2.007)



Cada vez está más claro que el vegetarianismo es una condición esencial para la construcción del mundo mejor que todos queremos: un mundo en el que haya paz, salud, sostenibilidad, compasión y abundancia de alimentos.
Existe un fuerte consenso en que la dieta vegetariana es más saludable. Reduce el riesgo de enfermedades crónicas y degenerativas, como las cardiopatías, cáncer, diabetes, obesidad, osteoporosis, enfermedades de la vesícula biliar e hipertensión. Estas son las principales enfermedades que conducen al desenlace en las sociedades occidentales. La correlación entre las enfermedades y la alimentación está comprobada. Según la Sociedad Americana contra el cáncer, por lo menos un tercio de los óbitos por cáncer en ese país están relacionados con el tipo de alimentación.
Una dieta rica en vegetales atiende mejor las recomendaciones actuales en cuanto a los porcentajes de grasa, hidratos de carbono y proteínas de lo que atienden las dietas omnívoras. Según esas recomendaciones, debemos cortar con las grasas, sobre todo con las saturadas, poner más atención a los cereales, frutas y vegetales y aumentar el consumo de fibras. Esa es una tarea muy sencilla para un vegetariano.


Una dieta saludable


Con una dieta sin carne hay menos posibilidades de contraer infecciones por bacterias como E. Coli, Camphylobacter o Salmonella. Enfermedades halladas en los animales como la encefalopatía espongiforme bovina (vacas locas), o el virus de la leucemia bovina o virus de la inmunodeficiencia bovina pueden afectar a la salud humana. Surgidas de enfermedades en animales se presentan cada vez con más frecuencia; es el caso de la gripe aviar, de la aftosa y otras.
El Dr. T. Colin Campbell, director del proyecto China, en un famoso estudio epidemiológico sobre la relación entre dieta y salud, afirma:
“La vasta mayoría, tal vez el 80% o el 90% de todos los cánceres, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades degenerativas pueden ser prevenidas con la adopción de una dieta vegetariana.”
El acrónimo de Standard American Diet (Patrón de la Dieta Americana) es SAD que significa triste en inglés. Y es realmente triste. Esa dieta fue puesta a prueba por su posible relación con millones de muertes en los Estados Unidos. Centenares de investigaciones estudiaron la relación entre dietas y enfermedades crónicas degenerativas. La Organización Mundial de la Salud nombró a un grupo de especialistas internacionales en nutrición para evaluar esas investigaciones. El resultado se trasladó a un documento de 200 páginas titulado Dieta, Nutrición y prevención de Enfermedades Crónicas, fue publicado en 1.990. La conclusión fue la siguiente:
“Las investigaciones médicas y científicas apuntan hacia una clara relación entre los factores nutricionales y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, infarto, varios tipos de cáncer, osteoporosis, diabetes y otras enfermedades crónicas”
Esos conocimientos son hoy suficientemente contundentes para capacitar a los gobiernos a avalar la cualidad de los patrones alimenticios nacionales, detectar riesgos y, así, proteger su población por medio de políticas que den la preferencia a los alimentos saludables.




Más salud, menos riesgos


La alimentación vegetariana produce muchos beneficios, como demuestran los estudios de la Américan Dietetic Association:


• Reducción de muertes por infarto (dolencia cardiaca isquémica) en un 31% en hombres vegetarianos y en un 20% en mujeres vegetarianas (un estudio de 76.000 individuos).

• Comparando la mortalidad por enfermedades cardiacas entre vegetarianos y semi vegetarianos (que consumen carne y pescado una vez por semana) la mortalidad también es menor en vegetarianos.

• Los niveles de colesterol son un 14% más bajos en ovo-lacto-vegetarianos que en los carnívoros.

• La presión arterial de los vegetarianos es menor (reducción de 5 a 10 mmHG).

• Los riesgos de diabetes son hasta el 50% menores en los vegetarianos; lo mismo sucede con la diverticulitis.

• Las Mujeres vegetarianas tienen dos veces menos de probabilidades de presentar piedras en la vesícula (estudio con 800 mujeres entre 40 y 69 años).

• Los no vegetarianos tienen un riesgo 54% mayor de cáncer de próstata y un 88% mayor de cáncer de intestino grueso (colon y recto).

• El consumo de carne aumenta hasta en tres veces las probabilidades de desarrollar la demencia cerebral.

• Una dieta vegetariana sin derivados animales y con predominio de alimentos crudos reduce los síntomas de fibromialgia.
• Osteoporosis: Después de la menopausia, las mujeres con dieta rica en proteína animal y pobre en proteína vegetal tienen la tasa más alta de pérdida ósea o riesgo mucho mayor de fractura de cadera.

• El vegetarianismo reduce la incidencia de obesidad, un problema mundialmente preocupante.


Hambre innecesaria

 


Tenemos actualmente un escenario mundial desalentador. El hambre es una realidad dolorosa, persistente e innecesaria. Existe suficiente tierra, energía y agua para alimentar a más del doble de la población del planeta; no obstante, casi la mitad de la cosecha mundial de cereales es destinada a los animales.
En cuanto a este tema, el Banco Mundial y la FAO (Food and Agriculture Organization), órgano de las Naciones Unidas, estiman que el hambre crónica afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo.
Al contrario de lo que muchos piensan, el pobre permanece cada vez más pobre, cada año:

• En el continente africano, cerca de una de cada cuatro personas está desnutrida.

• En Asia y en el Pacífico, el 28% de la población pasan hambre.

• En América Latina, una de cada ocho personas va a la cama con hambre todas las noches.

• En Brasil existen 30 millones de indigentes, según las estadísticas oficiales.


Hábitos nocivos


El estilo de vida americano ejerce una influencia enorme en el mundo. Esto es el reflejo, entre otros factores, de los lobbies, políticas de subvenciones y marketing de las industrias alimenticias. Esa triste realidad está ligada a un sistema que excluye a buena parte de la población del acceso a una vida digna. Investigar esta cuestión de la exclusión pasa necesariamente por un análisis de las premisas que fundamentan los sistemas dominantes en el mundo. Entre tanto, una cosa es cierta: Nuestro hábitos alimenticios están estrechamente ligados al cuadro de miseria, subnutrición, y hambre mundial. Están ligados también a un enorme desaprovechamiento, a la degradación del medio ambiente y al sufrimiento de los animales.

• Cada día, 38.000 niños mueren a consecuencia del hambre y desnutrición.

• Cada 2,3 segundos un niño muere a consecuencia de hambre y desnutrición.

• La cantidad de pienso necesaria para producir un kilo de carne bovina es de 5 a 7 kg.


Desaprovechamiento de tierras y de recursos hídricos


Según el instituto Cepa, un buey necesita 3.5 Hectáreas de pasto y 4.5 años antes de ser abatido y generar 210 kilos de carne. En esa misma área y en el mismo periodo se recolectan en Brasil, una media de:
• 19 toneladas de arroz, 8 toneladas de alubias, 34 toneladas de mijo, 23 toneladas de trigo, 32 toneladas de soja.
La mitad de las tierras productivas del planeta se destina a pastos para el ganado. Los cereales empleados en el pienso para el ganado que corresponden para producir un bistec de 225 gramos, podrían alimentar a 40 personas.
Es tan grande el disparate que el instituto Worldwatch, que provee indicadores sobre la energía, uso del agua y del suelo, afirma:
“Alimentar a la población del mundo actual con una dieta igual a la norteamericana exigiría dos veces y media la media mundial de cereales producidos en el mundo. Un escenario futuro de 8 a 14 mil millones de personas alimentándose con la ración americana de 220 g. diarios de carne producida a partir del consumo de cereales, no es sino un trayecto de la fantasía”
La producción pecuaria es también uno de los mayores ejemplos del uso ineficiente de los recursos hídricos. Más allá del agua utilizada directamente para la cría y el sacrificio de los animales, es preciso considerar también la irrigación de las culturas que los alimentan.
Cerca del 70% del agua dulce utilizada en el mundo se destina a la agricultura; el 30% restante es para el consumo doméstico, actividad industrial, generación de energía, recreo, etc.
Pudiera parecer que consumir vegetales gasta más agua, ya que la agricultura es la gran responsable del consumo de ese líquido cada vez más precioso. Mas, es importante recordar que la mayor parte de la producción agrícola es usada para alimentar al ganado, o sea, para producir carne.
En Brasil, son necesarios por término medio dos mil litros de agua para producir un quilo de soja. Para cada quilo de carne bovina son necesarios 15.000 litros de agua, teniendo en cuenta que cada día los animales beben cerca de 50 litros y también el agua para producir su alimento.

• 1 kilo de soja = 2.000 litros de agua

• 1 kilo de carne = 15.000 litros de agua

La superpoblación de animales en recreación produce una explosión de residuos que contaminan las aguas. El nitrógeno proveniente de esos residuos se convierte en amoniaco y en nitratos, que contaminan ríos y matan la vida acuática. De acuerdo con la Agencia de Protección ambiental de los EE. UU., cerca de la mitad de los pozos y arroyos del país están contaminados.
La contaminación del agua por la agricultura, incluyendo pesticidas y excrementos, es mayor que todas las fuentes de contaminantes industriales y municipales juntas. Aparte de esto, los residuos generados por un rebaño de 10.000 cabezas de ganado corresponden a los de una ciudad de 110.000 habitantes. En Holanda, el estiércol generado por 14 millones de animales provoca más perjuicios medioambientales que los automóviles y todas las fábricas juntos, según el Instituto de la Salud Pública y de Protección Ambiental.
En Santa Catarina, en tan solo cinco años de producción intensiva de carne porcina se generan desechos equivalentes a los de una población de 100 millones de personas. La producción industrial de porcino genera una cantidad de desechos equivalente a una población humana casi 20 veces mayor que la población actual del estado.

Curiosidades

• Los animales más fuertes de la Tierra, como los elefantes, gorilas, caballos y bueyes, son vegetarianos. El único atleta en vencer el triatlón “Ironman” más de dos veces fue Dave Scott, un vegetariano. Venció en la prueba seis ocasiones.

• Millones de personas en la India y en otros países vive y se multiplican desde hace miles de años sin probar nunca la carne de especie alguna.

• Los únicos animales que viven más que el hombre (las tortugas gigantes de Galápagos y de las islas Seychelles) son vegetarianos.

• El mamífero que tiene más larga vida que el hombre es el elefante, un vegetariano.

• Los papagayos, que detentan el record de longevidad entre los pájaros son vegetarianos.

• Los parientes más próximos del hombre, los grandes macacos, son vegetarianos.

• Los vegetarianos tienen descuentos en el seguro de vida en Inglaterra.

• Más del 10% de la población inglesa son vegetarianos. Cada semana cerca de dos mil ingleses se tornan vegetarianos. Más del 40% se consideran vegetarianos, aunque no lo sean, pues comen eventualmente carne blanca.

• En los EE.UU., los matarifes o carniceros no pueden participar en jurados por causas criminales.

• Los países que consumen más lacticinios presentan los índices más altos de osteoporosis.
 
• Muchos de los habitantes de Vilcabamba, Ecuador, viven más de cien años.

• La cadena McDonald fue obligada a pedir disculpas públicamente a los hindúes vegetarianos por ocultar que las patatas fritas contenían derivados de animales. La empresa tuvo que donar diez millones de dólares a grupos apoyados por los hindúes, como parte del acuerdo con la Justicia.

• En 1.992, tan solo en el 25% de las escuelas de medicina de los EE. UU., había un curso obligatorio de nutrición; solo los dos tercios ofrecían nutrición como materia opcional.


Daños al medio ambiente


La recreación de animales es una de las mayores fuentes de emisión de gas metano a la atmósfera. La formación de gas se produce durante el proceso digestivo de la fermentación entérica en los animales rumiantes. El metano, un subproducto de ese proceso, es liberado en la flatulencia y eructación de los animales. Por término medio, se estima que el 6% de todo el alimento consumido por el ganado se convierte en gas metano. El metano es 24 veces más potente que el dióxido de carbono en el calentamiento atmosférico y contribuye en el 15% del calentamiento global.
La ganadería también es responsable de la deforestación del 93% de la Mata Atlántica, 80% de praderas, 50% de la flora mesetaria y del 18% de Amazonía, región que está siendo devastada por la recreación de ganado y el cultivo de soja. ¿A dónde va la soja? No al Brasil, no tenemos el hábito de consumirla. Una parte es empleada para producir aceite; el resto es exportado y termina como alimento para los animales.
En cuarenta años (de 1.964 a 2.004), el rebaño bovino de la Amazonía saltó de 1,5 millones hasta 60 millones de cabezas, lo que representa un tercio del rebaño brasileño. Son tres bueyes para cada habitante de la región. La ganadería es altamente concentradora de renta. No existe una sola región brasileña donde la misma haya promovido el desarrollo con justicia social.
Al analizar el trozo de carne que tenemos en el plato, llegamos a un cuadro de dolor y miseria. La dieta centrada en la carne tiene impacto negativo sobre la salud de las personas, es uno de los factores que más agreden al medio ambiente, agota los recursos naturales, es uno de los responsables de la destrucción de las florestas, por la contaminación de las aguas y por la pérdida de biodiversidad. Aparte de esto, genera un enorme sufrimiento a los animales. Nunca en la historia de la humanidad los animales fueron criados y abatidos de forma tan cruel, confinados y sufriendo estrés y enfermedades.
Todos queremos un mundo mejor; muchas veces nos sentimos impotentes ante los grandes problemas del planeta. Sin embargo, al cambiar nuestros hábitos alimenticios podemos contribuir directamente a la construcción de una sociedad más equilibrada, sin hambre y sin violencia, que preserva el medio ambiente y la paz para todos los seres. Un mundo pacífico, saludable y sostenible está directamente relacionado a aquello que ponemos en nuestro plato todos los días.


Lo que grandes hombres dijeron sobre ser vegetarianos


“Los animales son mis amigos… y yo no como a mis amigos” George Bernard Shaw

“Vendrán tiempos en que los seres humanos se contentarán con una alimentación vegetariana y juzgarán la muerte de un animal inocente como hoy se juzga el asesinato de un ser humano”. Leonardo da Vinci

“Si los mataderos fuesen de cristal, poca gente comería carne.” Paul McCartney

“Toda la filosofía antigua se basaba en un estilo de vida sencillo. Los pocos filósofos vegetarianos contribuyeron más al bienestar del ser humano que todos los demás juntos”. Friedrich Nietzsche

“Hay mucho de verdad en el dicho de que el hombre se torna en aquello que come. En cuanto más grosero es el alimento, más grosero es el cuerpo”. Ghandi

“No tengo duda de que sea parte del destino de la raza humana, en su evolución gradual, el dejar de comer animales.” Henry David Thoreau

“El destino de los animales tiene mucha más importancia para mí de la que tiene el miedo de parecer ridículo: Está indisolublemente unido al destino del ser humano” . Émile Zola

“La estructura del ser humano, comparada con la de otros animales, muestra que las frutas y los vegetales constituyen su alimentación natural”. Lineo

“Comer carne es la supervivencia de la brutalidad; el cambio hacia el vegetarianismo es la consecuencia natural de la iluminación”. León Tolstoi

“La carne es el alimento de ciertos animales. Aunque no de todos, pues los caballos, los bueyes y los elefantes se alimentan de hierbas. Solamente los que tienen índole bravía y feroz, los tigres y los leones etc., pueden saciarse con sangre. ¡Qué horror es engordar un cuerpo con otro cuerpo, vivir de la muerte de seres vivos!” Pitágoras