Glosario Teosófico (H. P. Blavatsky)

PREFACIO

A LA PRIMERA EDICIÓN INGLESA

El Glosario Teosófico tiene en contra suya la desventaja de ser casi enteramente una obra póstuma, puesto que su autora sólo pudo ver las primeras treinta y dos páginas de pruebas de imprenta. Esta circunstancia es tanto más sensible cuanto H. P. Blavatsky, como tenía por costumbre, iba añadiendo gran cantidad de materias al original, y sin duda alguna esta obra hubiera alcanzado unas dimensiones muy superiores a las que ahora tiene, con lo cual habría podido arrojar muchísima luz sobre gran número de términos obscuros, no incluidos en el presente GLOSARIO; y lo que es aún más importante, nos hubiera ofrecido un bosquejo de las vidas y enseñanzas de los Adeptos más famosos, así del Oriente como del Occidente. El objeto del GLOSARIO TEOSÓFICO es proporcionar algunos conocimientos acerca de los principales términos sánscritos, pahlavis, tibetanos, polis, caldeos, persas, escandinavos, hebreos, griegos, latinos, kabalísticos y gnósticos, y también acerca de los términos de Ocultismo generalmente usados en la literatura teosófica, y que se encuentran principalmente en Isis sin velo, El Buddhismo Esotérico, Doctrina Secreta, Clave de la Teosofía, etcétera, así como en las Be-vistas y otras publicaciones de la Sociedad Teosófica. Los artículos señalados con las iniciales W. W. TV., los cuales explican palabras pertenecientes a la kábala, o bien arrojan luz sobre las doctrinas Rosacruces o Herméticas, fueron facilitados, a instancias de H. P. Blavatsky, por TV. Wynn Wescott, secretario general de la Sociedad Rosacruz y premonstrador de la kábala en la Orden Hermética del G. D. H. P. Blavatsky deseaba también manifestar que en todo lo concerniente a la ordenación de materias, fueron para ella de gran valía el Diccionario Sánscrito-chino de Eitel, el Diccionario clásico indo de Dowson, el Viclinu Purána de Wilson y la Real Enciclopedia Masónica de Kenneth Mackenzie. Como quiera que el que subscribe no pretende poseer la esmerada y extraordinaria erudición requerida para editar un libro que contiene unas materias tan sumamente variadas y poliglotas como el presente, última producción con que H. P. Blavatsky ha enriquecido la literatura teosófica, claro está que forzosamente deben haberse deslizado, entre otros, algunos errores de transliteración que los especialistas en esta clase de estudios echarán de ver desde luego. Sin embargo, como casi cada orientalista tiene su sistema propio, podrán muy bien perdonarse dichos defectos de transliteración en la presente obra, siendo de esperar que nadie los achacará al Karma del Editor.

G. R. S. MEAD

Londres, enero de 1892.

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